Adiós chicas bondi

Un proyecto nacido en las redes acaba de decir adiós. Chicas Bondi, que circuló por Instagram, Facebook, Twitter y Tumblr se despidió con el prefacio de El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Aunque generó cobertura en los medios masivos y polémica, no ha despertado aún la curiosidad de los intelectuales. Sin embargo, reviste gran interés. Enumero sólo algunos de los motivos por los cuales Chicas Bondi merece no pasar desapercibido (de otros me ocuparé en otra oportunidad largamente, ya que creo que Chicas Bondi es uno de los proyectos fotográficos realmente atractivos de estos últimos años).

En primer lugar no puede obviarse el debate que a partir de su subtítulo “Sin pose y sin permiso” Chicas Bondi generó, uno de cuyos pilares fue el derecho a la imagen. ¿Está bien que se publique una imagen que fue tomada en la vía pública sin permiso? Quien escribe está convencido que es muy diferente una imagen tomada en la vía pública de otra capturada invasivamente de la privacidad o, peor aún, de la intimidad. Pero el tema tiene muchas aristas. Fue muy interesante el debate que Chicas Bondi mantuvo con Hollaback Buenos Aires, que finalmente terminó en que se comprometió a pedir consentimiento a las chicas fotografiadas antes de hacer circular sus imágenes por la red.

En segundo lugar está la cuestión de la pose. Frente a tanta imagen posada Chicas Bondi dice que en sus fotos no hay pose, afirmación que convoca a una compleja reflexión sobre la fotografía directa, sobre las bases y los presupuestos de la fotografía artística o moderna (la era de Cartier-Bresson, Robert Frank, Robert Capa y tantos otros). Es decir, sobre la fotografía antes que los fotógrafos llamados posmodernos (como Cindy Sherman, Richard Prince o Sherrie Levine) cambiaran el estatuto de la representación por uno que destaca la puesta en escena y trabaja en un complejo juego intertextual e intermediático con lo ficcional. El debate implica ni más ni menos que el tema de las políticas de la representación. Pero no sólo eso: también convoca a una reflexión sobre el estatuto actual de la dimensión mediática en una era en que las categorías posmodernas parecen agotadas y la reflexión teórica sobre el arte aún no toma por las astas a los “nuevos medios”. Dejo una breve reflexión sobre esta cuestión en la era de la post-fotografía, que en mi opinión caracteriza a lo contemporáneo más allá de la posmodernidad.

¿Qué fotografía aparece en Chicas Bondi? Las imágenes fueron tomadas con un IPhone 4, es decir, son fotografías digitales. El estatuto digital ha favorecido la circulación del proyecto: son fácilmente descargadas e instantáneamente subidas a distintas plataformas. Una circulación muy distinta de la que la fotografía tuvo en su vida analógica, en papel. En mi opinión este sólo hecho obliga a una reflexión sobre el “fin de la fotografía” (entiéndase por este “fin” que vivimos en otra era). Por otro lado, sin embargo, está el hecho de que estas fotografías no funcionan como digitales si la digitalización implica principalmente manipulación del referente, abandono de su capacidad de registro, pérdida del régimen de creencia en su indicialidad.

En cuarto lugar está la dimensión voyeurista de la mirada puesta en juego, que en alguna nota ha sido mencionada al pasar. Sin dudas Chicas Bondi obliga a una reflexión sobre el mirar sin ser visto, la posesión simbólica de los sujetos fotografiados y la cuestión de género. Pero también a otras no aludidas hasta ahora, porque algunas parecen estar mirando a cámara, con lo cual cierto narcisismo parece haberse puesto en juego. Narcisismo que sin dudas se hizo presente en la aceptación de la mayor parte de las chicas a que su imagen se publicara (y, mucho más aún, entre las que asistieron fascinadas a la muestra que Chicas Bondi organizó).

Esta cuestión lleva a otra, por supuesto, mucho más compleja. ¿Trabaja Chicas Bondi a favor de los estereotipos de la “mujer objeto” de las publicidades y otras comunicaciones masivas, como también sostiene Hollaback Buenos Aires? Es indudable que hay cierto recorte, una cierta mirada: chicas lindas, entre veinte y treinta pico de años (aunque no debe dejarse lado que Chicas Bondi no sólo fotografió chicas “lindas”: hay fotos de hombres, de situaciones y de otras de mujeres que distan ser “modelos naturales” de la calle). ¿Implica esa mirada una réplica o continuación de las imágenes photoshopeadas de los avisos publicitarios o de las mujeres “tuneadas” que pueblan las pantallas de televisión? Algunas diferencias deberían establecerse, nos parece, entre estas mujeres que se transportan diariamente en colectivo y esas imágenes mediáticas (que tampoco responden a un solo modelo, como nos muestran las diferencias que hay entre Brando, que sostiene un modelo de belleza más “natural”, alejada de los cuerpos de las vedettes, y Hombre o Playboy, que no sólo son más explícitas con los órganos sexuales sino que privilegian ese tipo de mujeres mediáticas, siliconadas y pulposas). ¿No puede interpretarse también Chicas Bondi como un homenaje a esa belleza cotidiana de las mujeres argentinas de a pie, ya sea a las que no salen a la calle sin peinarse, maquillarse, como a las que más rebeldes o con otra estética no dejan de cuidar su look? Las calles de Buenos Aires no son esa pasarela ultrasofisticada que es Milán (que tanto enorgullece a los habitantes de esa ciudad) pero tampoco es una ciudad carente de coquetería. No olvidemos que, como nos recuerda Danto, la belleza dejó de definir al arte desde la acción de las vanguardias, pero sigue siendo muy importante para vida cotidiana.

Finalmente, un comentario sobre lo que más me interesa: el valor artístico y cultural de Chicas Bondi, una dimensión que es defendida desde el proyecto pero sobre la cual verdaderamente no se ha dicho prácticamente nada. Chicas Bondi se inscribe en una extensa tradición: la de los artistas que trabajan retratando gente en espacios públicos. Escritores, pintores, fotógrafos y cineastas vienen registrando la vida cotidiana desde hace mucho, algunos con interés político y social (Honoré Daumier, El vagón de tercera clase), otros con una mirada más antropológica (Walker Evans y su proyecto en el subte de Nueva York, que se consistió en fotos tomadas sin permiso con una cámara escondida), otros desde una perspectiva de gusto o “estética” (¿Chicas Bondi?). Discutir Chicas Bondi en el marco de una serie más extensa de discursos que tomaron la vida urbana como objeto de representación es otra tarea que debemos realizar.

Para terminar, un comentario sobre su “fin”. Como en un doble final Chicas Bondi parece que acaba de iniciar una nueva etapa, probablemente más polémica que la anterior. Tras la publicación de dos fotos el 26 de marzo anunció: “Mi anterior foto y las venideras en días consiguientes son en el marco de la celebración de los 140 años del #501s de @Levis_A”. Ya hay comentarios críticos en la red a un proyecto que no es la primera vez que se articula con campañas comerciales. Al respecto me gustaría hacer dos señalamientos. Por un lado, que Chicas Bondi dio a conocer esas imágenes haciendo público el vínculo con la marca comercial. Por otro que así como es una cuestión seria, a no subestimar, a la hora de hacer una evaluación más profunda y menos idealizada no habría que olvidar el poder que la dimensión económica ha logrado en el “mundo del arte” contemporáneo. Me parecen importantes estos recordatorios por sobre todo si no se nos escapa que pese a su impacto y novedad Chicas Bondi no estuvo, por ejemplo, en Buenos Aires Photo. Hecho que me lleva a preguntarme nuevamente hasta qué punto su ausencia no es un síntoma de la situación actual, de un momento en el que los proyectos nuevos que hacen base en las redes, excluidos del circuito comercial, tienen muchas dificultades para lograr un reconocimiento institucional.

Mario Carlón
Profesor Adjunto de Semiótica de los Medios I en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
Investigador del Instituto Gino Germani, donde dirige actualmente el Proyecto Ubacyt S417 “Mundo del Arte/Mundo de la Información”.

Nota del Editor: Para conocer más de Chicas Bondi http://chicasbondi.tumblr.com/

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13 pensamientos en “Adiós chicas bondi

  1. El límite (siempre cambiante) entre lo público y lo privado fue lo que llamó mi atención sobre este proyecto.
    Creo que @chicasBondi genera mucha polémica, la polémica genera reflexión, le reflexión te mueve de las ideas pre-establecidas.
    Celebro por eso y porque también, otros proyectos logren movernos del eje.

  2. Es lamentable que vengan con esa estupidez de la privacidad y el derecho de la imagen. Cada persona que sale de su casa está expuesto a que lo vean, lo miren, a que una cámara de supermercado lo grabe, una cámara de un banco o algún cajero automático… Todavía no he visto que salieran a la calle para quejarse ante aquellas multinacionales por lo que hacen con nuestra imágen… pero sí salen a matar cuando alquien expone un tipo de arte fotográfico que a nadie se le había ocurrido…
    Es ridículo… y lamentable….
    Los que se quejaron, que salgan ahora por los que pintan cuadros en la calle. Que después sigan los que tocan en el subte y de paso les cobren sadaic…. y que sigan reprimiendo y censurando cualquier tipo de manifestación artistica…

  3. Personalmente, no lo considero arte. Es simplemente Instagram. Por otra parte, sitios así habilitan a que cualquiera saque fotos de culos o tetas en la calle y las ponga online.

  4. Estaba buena la pagina lastima q aportaba muchos datos como por ejemplo la linea la q usaban las chicas con frecuencia y eso. Y q mas se puede esperar de este país se prohíbe tomar una foto a una mujer hermosa en la calle y sin embargo permite a la clase politica afanar como se le de la gana. Si pensas distinto sos un golpista dejemos nos de joder ocupensen de cosas realmente importantes como hacer justicia meter en cana a violadores y degenerados de por vida y no a alguien q lo unico q hace es mostrar belleza… saludos amigos.

  5. que bueno q termino! dios era inquietante saber que siempre habia un tipo en un bondi para sacarte una foto y exponerte como el te capture a 40000000000 usuarios en la red, me parecia mus espeluznante!!

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