¿Por qué aprender computación no es una meta para el 2021?

La incorporación de tecnologías de la información al sistema escolar en Iberoamérica está resolviendo las negativas consecuencias generadas por la mala distribución de los ingresos. En los laboratorios y salas de computación, los estudiantes de los sistemas escolares públicos encuentran lo que sus familias no pueden otorgarles en sus hogares: acceso a las herramientas que hoy definen el estándar de las comunicaciones, procesos productivos, acceso a fuentes de información, transferencia de recursos, etc.

Pero esto es un rol subsidiario, una compensación que el sistema escolar entrega para disminuir la brecha digital que divide a los que están conectados a la red, de los que no están conectados.

Este propósito de equidad, no es tecnología para la educación.

Tener una buena sala de computadores, que cuente además con una adecuada conexión a Internet y a la que acceden los alumnos para aprender “computación”, no implica que los recursos digitales impacten en el mejoramiento de los aprendizajes mínimos o que provoquen innovadoras prácticas pedagógicas. Aprender a usar el procesador de texto está muy distante a desarrollar habilidades comunicacionales adecuadas. Saber buscar información en Internet, no es lo mismo que desarrollar capacidades analíticas para discriminar, sintetizar y procesar información.

Haber aprobado cursos de uso de herramientas informáticas, no es equivalente a poseer elementos para innovar en la incorporación de este nuevo recurso de aprendizaje.

Entonces, ¿cuál debiera ser las metas de las políticas educativas para el 2021?

La primera y obvia es resolver completamente la brecha digital en la región. Así como hoy es un estándar que los niños y niñas tengan derecho a uno más textos de estudio de calidad, en veinte años más debiera ser un derecho acceder a herramientas digitales.

Pero no es suficiente.

La meta no debiera relacionarse con los derechos básicos que nuestros sistemas públicos de enseñanza deben resguardar. Las metas debieran estar relacionadas con las nuevas oportunidades que las tecnologías digitales ofrecerán en los ámbitos de la enseñanza y el aprendizaje.

¿Cuáles son estas oportunidades?

Docentes accediendo a centros de recursos para el aprendizaje, basados en objetos de aprendizaje enriquecidos con multimedios, integrando a sus clases recursos interactivos que ofrezcan retroalimentación inmediata al nivel de aprendizaje alcanzado por los alumnos.

Alumnos integrando sus habilidades y cultura digital en la investigación y construcción de nuevos conceptos. Jóvenes presentando su propias conclusiones  y expresando su visión del mundo en diversos formatos digitales.

Padres y apoderados integrados al sistema escolar con acceso completo a la información detallada de la vida académica y administrativa de su centro educativo.

Administradores escolares con acceso a herramientas que permitan automatizar el levantamiento y administración de datos para la gestión, impactando positivamente en la capacidad de planificación estratégica. Líderes escolares con oportunidades de participar en comunidades de pares, acceder a recursos e información ilimitada.

Estas oportunidades permiten dibujar otros estadios de metas para la integración de las tecnologías al sistema escolar.

Sin embargo los objetivos generales de los recursos digitales para la educación, son los mismos que debieran marcar cualquier política relacionada con la integración de recursos didácticos o recursos para el aprendizaje: impactar positivamente en el aprendizaje de los estudiantes.

En otras palabras, el retorno de la inversión en computadores y conectividad, desarrollo de contenidos y software educativo y capacitación de docentes está directamente relacionado, con el incremento de los niveles de aprendizaje que este recurso pueda aportar.

La meta para el 2021 no debe ser lograr que los alumnos y alumnas de Iberoamérica adquieran las competencias digitales. La meta es que nuestros alumnos y alumnas logren alcanzar mejores niveles de aprendizaje, con el aporte instrumental de las tecnologías digitales.

Para lograr esto, ya debiéramos haber empezado ayer.

Hugo Martínez Alvarado
Director del Portal Educarchile

El texto se reproduce con el permiso explícito del autor. Publicado originalmente en http://www.oei.es/metas2021/expertos01.htm para debate en línea de “Metas Educativas 2021” de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Ciencia y la Cultura.

Anuncios

5 pensamientos en “¿Por qué aprender computación no es una meta para el 2021?

  1. Muy valioso el aporte de la reflexión desde Chile y su inversión en educación pública de los últimos años.
    A veces siento desde la Argentina que cuando hablamos de una escuela con derehcos digitales estamos planteando una utopía.
    Ojalá tengamos este panorama en la región en el 2021!!
    Saludos

  2. Según una encuesta realizada en el área metropolitana del Gran Buenos Aires y alrededores de Córdoba, Salta, Mendoza, Rosario, Resistencia, Paraná, Neuquén y Bahía Blanca, el 54% de los que van a la primaria, en colegios públicos y privados, no accede a clases de computación.

    En el secundario, cuatro de cada diez adolescentes se encuentran fuera de la escuela o en un año inferior al correspondiente a su edad. Y más del 35% de los jóvenes de 18 a 25 años no completó la enseñanza media.

    En 2021 la brecha se habrá acortado en algo?

  3. Sería interesante saber que opinaría Manuel Sadosky, inventor de la computación en la Argentina. Hace casi 50 años, creó la Carrera de Computador Científico en la UBA.

    Necesitariamos de más hombres como él y el compromiso de quienes gobiernan este país para que no haya más analfabetos tradicionales y tecnológicos.

  4. Como docente argentina es preocupante las cifras que da Bernardo Kliksberg y reproducida en el sitio de CTERA (http://www.ctera.org.ar/item-info.shtml?x=98321)

    En la región, de acuerdo con Serce-Unesco, el 20% de las escuelas no tienen agua potable, un 33% no tienen baños suficientes, un 47% no tienen bibliotecas, un 63% no tienen sala de computación y hay, en promedio, 16 computadoras por escuela.

    Con niveles mejores y con esfuerzos importantes, también las cifras argentinas de 2006, que relevó el estudio, indican un largo camino por recorrer: el 18% de las escuelas carecían de agua potable, el 25% no tenían baños suficientes, el 26% no tenían bibliotecas, el 52% no tenían sala de computación, sólo había 12,5 computadoras promedio por escuela.

    Una triste realidad.

  5. Serian tan amables de enviarme un libro para aprender computacion………..ya que sigo informatica y solo se lo basico ..desde ya les agradesco de todo corazon….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s