Del cibermilitante al ciberactivista I

Este texto es resultado de una serie de conversaciones con Antoni Gutiérrez Rubí  -experto en comunicación política- sobre cómo Internet podría facilitar una comunicación más abierta con los ciudadanos, transformando la idea de “militante” por la “ciberactivista”.  La versión final, claro está, es mía, y cualquier error, dejadez o falta de ortografía es también mi responsabilidad.

No deja de ser sorprendente que Internet, esa red de comunicación horizontal, no jerárquica y descentralizada tenga tan poco protagonismo en la política. Las posibilidades que ofrece la Red a los partidos políticos para comunicarse con sus militantes es enorme: poder discutir el programa electoral en profundidad y proponer mejoras, conseguir voluntarios para proyectos específicos, saber qué gusta y que no del gobierno actual, establecer qué problemas ciudadanos han pasado desapercibidos a la directiva, etc.

 Y por otro lado, tenemos un problema. La cada vez más baja implicación política de los ciudadanos. Y no podemos echarle la culpa a la “apatía” o que “la gente no vota por que prefiere ir a la playa en domingo”. Eso de que a la gente ahora “no le interesa la política” es verdad sólo hasta cierto punto. Los “pasotas” -que decíamos en aquellos tiempos jurásicos de los años 80- siguen existiendo, pero también hay muchos ciudadanos y ciudadanas genuinamente interesados por la política, pero que no se casan con ningún partido político en concreto. Estos ciudadanos saben que las nuevas tecnologías digitales le ofrecen diversas herramientas para poder expresar su propia visión de la política, y aunque se sientan de izquierdas, tienen una visión lo suficientemente personal como para no casarse con ningún partido político en particular.

En esta línea empiezan a haber algunos avances en relación al tema, pero muchas veces las aplicaciones se quedan en la superficie. Tenemos la campaña del candidato de Izquierda Unida en España, Gaspar Llamazares, organizada en Second Life y este último año hemos visto como la mayoría de los partidos y unos cuantos ayuntamientos se han lanzado de cabeza a Youtube para colgar vídeos, en algunos casos creando canales propios.

Desgraciadamente queda mucho camino por hacer, y este tipo de aplicaciones no son las más significativas.

Por un lado, ninguna organización política ha creado un video equivalente al “Yes We Can” de Obama, ni a nivel de respuesta, ni de calidad de proyecto. El video de Will.i.am tenía -en el momento de escribir este texto- más de 9 millones de visitas. Uno de los videos de promoción del candidato republicano John McCain (“Raining McCain”, una versión del clásico disco “It’s raining men”) está cerca de los dos millones de visitas.

Por otro lado, subir videos en Internet es una de las actividades comunicativas menos 2.0 que se puede hacer en política. Superficialmente cambia el medio de distribución pero las maneras siguen siendo las mismas: un canal unidireccional de comunicación al que uno básicamente solo puede asentir o disentir, pero que no potencia la réplica y la discusión. Lo mismo sucede con la gira virtual de Izquierda Unida: es el clásico míting electoral en un nuevo medio.

Mencionemos también el hecho de que en la campaña política americana desarrollada por Youtube conviven los ejercicios técnicamente perfectos de videoclips como el “Yes we can” con literalmente miles de videos creados por aficionados de tipo jocoso, provocativo, etc. que convierten el ejercicio en algo mucho más participativo, cosa que no sucede en nuestro país. Imagino que tiene mucho que ver con ese perfil de tecnócrata gris, aburrido y con un lenguaje impecable desde la perspectiva de la corrección política, pero con contenido semántico cero se fabrica por aquí. Las directivas de los partidos pondrían el grito en el cielo si sus candidatos aparecieran lloviendo del cielo como Mc Cain en el ya mencionado vídeo.

De todas formas, los partidos políticos parecen estar interesados en Internet como canal de comunicación. Hay que conseguir un cambio de paradigma. Dejar de pensar en canales unidireccionales de comunicación y darle al ciuidadano la posibilidad de responder, interpelar y proponer. Que el ciudadano sea también emisor, y no sólo receptor. Este cambio de paradigma es lo suficientemente potente como para plantearnos dejar de lado la palabra “militante” y abrir una categoría más amplia, la de ciberactivista. Sobre este tema tengo pensado ir escribiendo aquí una serie de posts. Cualquier comentario, descripción de experiencias, críticas, etc. son más que bienvenidas.

David Casacuberta
Departamento de Filosofía
Universidad Autónoma de Barcelona
http://seneca.uab.es/departament_filosofia/

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8 pensamientos en “Del cibermilitante al ciberactivista I

  1. Soy estudiante de Ciencia Política. Hace unos meses lei en la version digital del diario El País una nota escrita por Antoni Gutiérrez-Rubí “El nacimiento del ciberactivismo político” que recomiendo ampliamente donde entre, otras cosas, propone abandonar definitivamente la palabra “militante” y reivindicar la de “socio” o “activista”. Lo de socio me parece genial. Es EL TÉRMINO de la Web 2.0, porque todos, como sociedad, tenemos el trabajo de (re) pensar la Web.

  2. Respondiendo a los post anteriores, me parece que falta un poco de la cultura americana o europea. Vieron el sitio De Obama? (http://www.barackobama.com) tiene elementos de red social, tiene multimedia, invita o mas bien interpela a participar, a hacerte cargo.

    Da la bienvenida a los partidarios de Hilary (impensado que Cristina haga eso con Duhalde o los R Saa), te venden remeras y lo que es para mi mas importante, te da herramientas (aunque algunos podamos pensar que no alcanza) para hacer la diferencia.

  3. La campaña de Barack Obama es impresionante y cada vez más sorprendente!
    Eso es lo que los aspirantes a cualquier cargo público deberían hacer, entablar un verdadero lazo con los ciudadanos e invitarlos a la participación y reflexión política. Obama ha hecho historia y aunque no llegue a triunfar dará mucha pelea y será un ejemplo a seguir como político contemporáneo.

  4. Queria saber si el autor o alguien ha visto el canal en YouTube del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte (MEPSyD) del gobierno de España, donde a la gente a participar y a colaborar.

    Es un caso donde el ciudadano se convierte en emisor o es un espejismo?

  5. ¿Qué pasó con el proyecto del Gobierno que impulsaba un padrón “oficial” de teléfonos celulares? Eso que hacía que tengamos que registrar los datos personales y la huella digital de quienes compramos un celular

  6. Navegando encontre un articulo publicado en un diario ingles (http://www.economist.com/world/unitedstates/displaystory.cfm?story_id=11920873) que dice que “Internet no sólo cambiará las campañas, sino también cambiará la democracia misma”.

    Cuentan que en 2007, 7 de los 16 principales competidores presidenciales lanzaron sus campañas online.

    Ahora, si no hay participacion ciudadana, que cambia? Internet cambia algo o es un medio mas? Me parece que mas que cuantitativo debe ser algo cualitativo como el caso de Obama.

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