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Cultura digital y la comunicación participativa

Hablar de cultura digital y comunicación participativa ha supuesto para esta edición (y el seminario del que proviene) partir de dos presupuestos que recogemos de la propuesta de David Casacuberta en su texto “Cada hombre, un artista” en el libro “Creación e Inteligencia Colectiva”.

Los dos presupuestos son:

1. Cuando hablamos de cultura digital, la tecnología no es un elemento tan importante como pueda parecer a primera vista.

2. Además de ser una forma de organizarse y producir, la comunicación participativa es, antes que nada y por encima de todo lo demás, una actitud y un posicionamiento ético en relación a la función de internet en el desarrollo y distribución de la cultura.

Los dos presupuestos están claramente interrelacionados: el segundo punto es un buen argumento a favor del primero. Y a su vez, el primero permite comprender mejor al segundo.

Si proponemos partir de estas máximas es precisamente porque advertimos en muchos casos una falta de conciencia al respecto. Quizás porque lo digital parece que paradójica e inexorablemente está siempre ligado a su definición en contraposición de lo viejo con lo nuevo.

Si atendemos a la evolución de los medios de comunicación, haciendo un ejercicio intensísimo de síntesis histórica y siguiendo el excelente análisis que realiza Jesús Carrillo en “Arte en la Red” en torno a los nuevos medios y la cultura digital, pasamos del teléfono (uno a uno) al mass media tradicional (uno a muchos), que da lugar a los new media (muchos a muchos).

Se entiende que el nuevo modelo varía de los anteriores porque de sólo recibir la comunicación pasa a transformarse en mucho más: participación, producción, reproducción, difusión de contenidos, etc. Es una nueva manera de relacionarse con el mundo a partir de un proceso de digitalización general de la producción cultural contemporánea. Y según Lev Manovich, este nuevo panorama surge de la fusión de dos tradiciones que habían coexistido durante los siglos XIX y XX: la fotografía y la computación.

Carrillo propone el ejemplo de Manovich con el daguerrotipo, construido por Louis Daguerre en 1839, un invento precursor de la fotografía moderna. Supuso, sobre todo, una revolución en el mundo de la información, ya que permitió cubrir el seguimiento de la Guerra de Crimea y de la Guerra de Secesión estadounidense. Por otro lado, y también en el siglo XIX, el matemático e inventor británico Charles Babbage elaboró los principios de la computadora digital moderna. Inventó una serie de máquinas, como la máquina diferencial, diseñadas para solucionar problemas matemáticos complejos. La máquina ya incluía una memoria para guardar los datos, un procesador para las operaciones matemáticas y una impresora para hacer permanente el registro.

La fusión de lo viejo con lo nuevo se produce cuando, como plantearía Negroponte, pasamos de átomos a bits. Argumentaba entonces que la mayor parte de la información que recibimos nos llega en forma de átomo (periódicos, revistas, libros), lo que espontáneamente nos hace evaluar y medir el transporte de esa información en átomos. La llegada del bit, que «no tiene color, tamaño ni peso y viaja a la velocidad de la luz y es el elemento más pequeño en el ADN de la información», iba a ser el culpable de que esa forma de entender el mundo cambiara. Los “nuevos medios” ya estaban aquí.

La cuestión está en que, aunque en muchos casos sigan teniendo una apariencia similar, cuando se produce el fenómeno de la digitalización, los datos son pasados a un ordenador multimedia donde pueden ser almacenados, clasificados, alterados, copiados o puestos en circulación a través de internet con suma facilidad.

El mero hecho de hablar de “medios”, aunque sean “nuevos”, es aludir al concepto de “medio de comunicación” (tradicional) que tiene relación con unos modos de producción y difusión determinados: editoriales, cadenas de radio y televisión, industrias cinematográficas y discográfica, etc.

Se alude por “herencia histórica” a una manera de ser espectador, un patrón de comportamiento, unos términos legales, un modelo de industria económica. Lo que quiero decir es que los nuevos medios son mucho más dependientes de los viejos de lo que se podría pensar. Lo nuevo, más que como elemento transgresor, se queda muchas veces en reclamo publicitario: la interactividad del SMS o la posibilidad de bajarse música de la red previo pago. Son extensiones de los patrones dominantes más que una redefinición de los mismos.

Sin embargo, y a pesar de la herencia que “sufre” la cultura digital, la fragmentación de los contenidos que permite la hipertextualidad, multitextualidad, el concepto de multitud en red, la posibilidad de compartir y copiar contenidos, la participación de diferentes sujetos en una misma producción, las intersecciones entre arte, ciencia y tecnología, o los modos de accesibilidad y telepresencia que permite internet, no puede dejar de ser tomada en cuenta. La remezcla, que permite utilizar la tecnologóa para recrear nuevos materiales y discursos, tiene la capacidad de transformar la concepción del mundo.

Quizás en estos momentos se está definiendo una nueva cultura, una cultura del remix, en el que los creadores (que podemos ser todos y cada uno de nosotros, sin complejos) producen conocimiento (re)utilizando retazos de otras creaciones, deshaciéndolas y adaptándolas en función de sus intereses. Una cultura en definición hacia un modelo de creación colectiva.

New media, net art, participación ciudadana, activismo, artivismo, digital, tecnología, mensaje, medio, ciencia, arte, poder, censura, control, cibernética, rizoma, simulacro, interfaz, internet, hipertexto, interconectividad, interactividad, creación, comunidad, educación, educomunicación, e-learning, comunicación, wiki, blogs, conductismo, pedagogía crítica, tecnoformalismo, nuevas tecnologías, tic, software libre, copyleft, teleformación… esta publicación es un pequeño compendio de textos en torno a las palabras clave que van definiendo esta nueva cultura de la participación.

Rubén Díaz López
Coordinador del colectivo ZEMOS98 y su festival audiovisual.
http://incongruente.zemos98.org

* Agradecemos al autor el permiso para poner online este artículo que originalmente fue publicado con motivo de la realización del Seminario de Cultura Digital y Comunicación Participativa realizado en la Universidad Internacional de Andalucía en noviembre de 2006.

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9 pensamientos en “Cultura digital y la comunicación participativa

  1. Interesante lo de la cultura del remix y las practicas de libertad que implican, naturalmente. Estamos parados claramente frente a una posible respuesta del desafio que implica lo digital.

  2. Para quien pueda acceder, recomendadisimo el libro Remix de Lawrence Lessig, que es abogado y especialista en derecho informático.

    Además, es fundador del Centro para Internet y la Sociedad de Stanford, además de la iniciativa Creative Commons.

  3. Es importante que hablemos de comunicacion participativa y que mejor que por Internet, donde deberia fomentarse la promoción del diálogo, del aprendizaje, donde todas las voces se escuchen y respeten.

  4. Es altamente recomendable la publicacion electronica de la Universitat Oberta de Catalunya: “La Cultura digital y prácticas creativas en educación”, trabajo coordinado por Juan Freire.

  5. En esa publicacion, Alejandro Piscitelli, escribe una nota sobre el proyecto Facebook que lleva adelante en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Saben si hay materiales descargables?

    • Hola Edwin,

      La pregunta que hacés no tiene una única respuesta. Llamar a la Cultura como “cultura digital” es pensarla como parte de nuestro contexto contemporáneo, en donde los medios de comunicación, las redes de interacción entre los actores sociales y las formas a través de las cuales el ser humano se aproxima a la información, son primordialmente digitales. Constituyen la cultura digital: el hipertexto (o la hipermedia) como trama de información -Internet es el más claro ejemplo-; la virtualidad (las relaciones entre real y virtual están expresadas por muchos autores: Maldonado, Quéau, Lévy, Serres, Benedikt, De Kerkhove, etc…), en donde los ejemplos abarcan desde los videojuegos hasta el home banking y tienen el impacto desde el teletrabajo (Serres, 1995) hasta las relaciones amorosas (Bauman, 2006); la globalización (pese a que hoy en día sólo el 20% de la población mundial use Internet), este es un proceso en donde tenemos la sensación de estar compartiendo conciencia con habitantes de otros lugares del planeta. Espero haberte ayudado en esta primera aproximación sobre la cultura digital.

      Saludos cordiales

      Diego Pimentel

  6. hola,

    gracias por la re-publicaciónn de este post, que ya tiene unos añitos… para la cuestión de la cultura del remix, os recomiendo un post que escribí el año pasado sobre su relación con el vídeo político:

    Political Remix Video
    http://www.zemos98.org/spip.php?article1073

    Y nuestra última publicación, junto a Mar Villaespesa:

    Código Fuente: la remezcla
    http://www.zemos98.org/spip.php?article1278

    Podéis descargar directamente el PDF aquí:
    http://www.zemos98.org/IMG/pdf_codigo_fuente-la_remezcla.pdf

    Saludos.

    r.

  7. Pingback: Tecnofóbicos y Tecnofílicos: un debate mal enfocado « prcomunicaciones

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